Los sedetanos eran una tribu íbera que habitaba en la región noreste de la península ibérica, principalmente en lo que hoy es la provincia de Zaragoza, en la comunidad autónoma de Aragón. Su territorio se extendía por la cuenca del río Ebro, una zona fértil y estratégica. Al norte, sus tierras llegaban hasta los Pirineos; al sur, limitaban con los territorios de los edetanos y los ilercavones; al este, con los ilergetes, y al oeste, con los belos.
La ubicación de los sedetanos era estratégica, ya que controlaban importantes rutas comerciales y fluviales. La ciudad más significativa de los sedetanos era Salduie, que posteriormente los romanos desarrollaron y renombraron como Caesaraugusta, la actual Zaragoza. Su posición en la cuenca del Ebro les proporcionaba ventajas tanto en la agricultura como en el comercio, facilitando contactos con otros pueblos íberos, celtas y más tarde, con los romanos.
Regalar Arte es regalar emociones, estética, belleza, perdurabilidad e incentivar la curiosidad; regalar arte antiguo, además, es acercar un trocito de la historia a nuestras casas y ayudar a conocernos mejor, preguntarnos de dónde venimos y darnos la oportunidad de contar una buena historia a nuestros hijos
Un aspecto muy difícil de sintetizar es el de la religión íbera. Se conocen representaciones de divinidades posibles masculinas y femeninas; en algunos casos parecen mantener tradiciones iconográficas semitas, y otras, por el contrario, enlazan bien con el mundo religioso griego. Existían santuarios donde los fieles depositaban sus exvotos, habitualmente lugares naturales en torno a cuevas, fuentes o bosques. En algunas de las estatuillas utilizadas como ofrendas en ellos se ha querido ver representaciones de los propios dioses o sus servidores y sacerdotes.
Dado elcarácter guerrero de los pueblos ibéricosningún otro pueblo les podría haber vencido si hubieran sido capaces de haberse unido, y el mejor ejemplo lo tenemos conRoma, que tuvo la necesidad de derrotar una a una a cada una de las tribus. Parece evidente que, salvo en contadas excepciones y por intereses bien concretos, los pueblos ibéricos no se sentían pertenecientes a unpueblo común.