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Los Pueblos Ibéricos (parte I)

Los pueblos ibéricos

En sentido estricto debe hablarse de pueblos ibéricos y no de pueblo ibérico, pues aunque los elementos materiales que se documentan en ellos presentan rasgos comunes, ni política ni socialmente constituyen una única unidad organizada. Sus ciudades y necrópolis, sus formas de vida y hasta su característico idioma demuestran que existían diferencias apreciables según las zonas y los modelos desarrollados en cada caso, que en muchas ocasiones reflejan tradiciones anteriores. Debe, por tanto, hablarse de cultura ibérica en sentido genérico para definir una serie de rasos materiales y espirituales que se repiten con algunas variantes sobre un extenso territorio, pero no debe traducirse esa identidad cultural a otra de tipo social o político, que nunca existió.

La Península Ibérica a comienzos del siglo V puede fragmentarse en dos zonas distintas, más por las influencias extrañas que sobre ellos convergen que por el sustrato tradicional de los pueblos que ocuparon esos territorios con anterioridad. Y así la zona mediterránea, el valle del Ebro hasta la altura aproximada de la actual ciudad de Zaragoza y las tierras de Murcia y Albacete y aproximadamente toda Andalucía, quizá a excepción de sus áreas mas occidentales, se corresponde con el territorio de los pueblos ibéricos. En contraposición, el resto de la península está habitada por otras muchas poblaciones con rasgos distintos, pero influidas en todos los casos por las corrientes culturales indoeuropeas que habitualmente se bautizan celtas.

Los pueblos íberos

Elaborar la lista de los pueblos Ibéricos resulta complicado. Según el nivel de población y extensión territorial que se adopte, esa relación puede ser muy amplia o más corta. Y también se modifica según el momento que se elija, pues el reparto territorial de estos pueblos sufrió cambios por razones diversas. Una lista puede considerar en la zona de la actual comunidad autónoma de Cataluña a Indiketes, Ausetanos, Laietanos, Lacetanos, Cesetanos e Ilercavones, lo que parece indicar, como la arqueología en gran parte demuestra, una densidad alta de población y un fraccionamiento político también importante. Mas al interior, siguiendo el valle del Ebro, se sitúan los Suesetanos, y al norte de ellos, en la actual provincia de Huesca, los Iacetanos. En la actual comunidad autónoma de Valencia estaban los Ilercavones al norte, Edetanos al centro y Contestanos al sur, con el río Júcar como probable límite entre estos dos últimos grupos. Mas al sur se asientan los Mastienos, ocupando la actual provincia de Murcia y parte de Almería;  Accitanos y Bastetanos, en Andalucía oriental, probablemente a excepción de la franja costera, y los Turdetanos, en el valle del Guadalquivir y grandes zonas de Andalucía central y occidental, si bien el actual territorio de la provincia de Huelva, el norte de Sevilla e incluso las sierras entre Cádiz y Málaga, conocieron también la presencia de gentes de filiación céltica.