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Toro de Azaila

El toro de Azaila es una figura con forma de toro en actitud de ir a embestir que fue encontrada en Azaila.

Azaila: El cabezo de Alcalá

Azaila es un municipio de la provincia de Teruel, situado en la margen derecha del río Aguasvivas, en la comarca del Bajo Martín, en la Comunidad Autónoma de Aragón, España.​ Tiene una población de 155 habitantes y tiene una extensión de 81,44 km². En sus cercanías se encuentra el poblado ibérico de Cabezo de Alcalá. El conjunto arqueológico de de Cabezo de Alcalá comprende una acrópolis, varias edificaciones colindantes y una necrópolis celta, y está considerado con un bien de interés cultural. Este asentamiento fue uno de los más importantes del pueblo Ibérico en el Valle Medio del Ebro.

El cerro se encuentra flanqueado por el curso del ría Aguasvivas y se elva a 323 metros. Su importancia estratégica fue grande, lo que explica la ocupación ininterrumpida del lugar durante casi todo el primer mileno a. de C. Sus primeros habitantes, gente de cultura de los Campos de Urnas, muestran una progresiva iberiazación a partir del siglo V y IV a. de C., cuando aparecen las primeras importaciones griegas. A finales del siglo III, la ciudad sufre un primer ataque relacionado con los enfrentamientos romano-púnicos de la época, haciendose patente una cierta romanización a partir del siglo II a. de C. Un nuevo nivel de destrucción se observa durante las guerras sertorianas, entre el 76 y el 72 a.C, reconstruyendose el habitat de nuevo hasta terminar definitivamente tras ganar César la batalla de Ilerda, el 49 a.C.

La acrópolis tenía una amplitud aproximada de 200 x 800 metros, y estaba ocupada por las viviendas de mayor importancia, alineadas a los largo de las calles, pavimentadas con grandes lajas y flanquedas por estrechas aceras. El piso de las habitaciones se elevaba sobre las calles, desde las que se accedía mediante uno o dos escalones. Las viviendas más sencillas se situaban a media altura, sobre todo en el lado Norte, mientras que la vertiente Noreste parece haber estado reservada a la zona comercial. En la periferia y parte baja, se situaban los almacenes, edificios agrícolas y recintos de ganado. 

El recinto fortificado es muy complejo, y fue completado en la última fase de la ocupación. Un primer anillo de muralla rodeaba la acrópolis, ciñéndose a la morfología del terreno. En su interior, dos torres cuadradas hacían el papel de vigías, y un lienzo a media altura en el área Noreste servía de protección a la zona comercial. Las defensas se completaban mediante un recinto inferior, protegido al Este por un profundo foso cruzado por un puente levadizo de madera. El primitivo acceso por el Sur fue sustituido en el siglo I a.C. por la entrada Este, realizándose las tareas de aterrazamiento pertinentes para que el agua de la lluvia se evacuara por esta vía y fuera recogida en una cisterna situada en su base. Esta compleja organización revela el gran avance urbanístico alcanzado durante el helenismo, del cual Azaila es uno de los mejores ejemplos. 

Su origen se sitúa en el siglo IX antes de Cristo, en la llamada Edad del Bronce Final. Tuvo su desarrollo como asentamiento preibérico desde el 550 a.C. El pueblo ibérico, asentado en este Valle y en el área que llega hasta Alcañiz, fue el de los Sedetanos. Su declive llegó durante las Guerras Civiles romanas, entre los años 80 y 76 antes de Cristo. Fue arrasada por el ejército pompeyano, que destruyó la población por ser partidaria de Sertorio.

El toro de Azaila

El templo de Azaila, donde fue encontrada esta figura, fue levantado en los siglos III-II a.C. El templo constituiría un "santuario de entrada", situado junto a la puerta de acceso a la población. Los "santuarios de entrada" eran santuarios urbanos que en las poblaciones ibéricas estaban dedicados a divinidades relacionadas con los rituales de paso, la fecundidad y la protección del territorio. En este caso, representaría un culto al toro, el cual simboliza la fuerza fecundadora de la naturaleza, necesaria para la supervivencia y prosperidad, reforzado por la roseta que lleva sobre la testuz, que muchos toros llevaban en las festividades cuando accedían al templo.

El toro de Azaila lleva una roseta sobre la frente y espigas bajo las pezuñas que servirían para embutirlas en un pedestal, y que son restos de los conos de fundición. Llevaba sobre el cuello una pieza de bronce en forma de U con una perforación en cada extemo, que parece un asa de caldero, pero que se ha interpretado a veces como un yugo que indicaría su participación en tareas de arada. Junto al toro se halló un ara encalada de blanco y parte del pedestal que sostenía la figura.

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