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El encumbramiento de Julio César

Uno de los rasgos más de importantes de la personalidad de Julio César era el de su inmensa ambición. Esa ambición fue la que le hizo escalar socialmente, convertirse en un referente militar y religioso, y en un afamado político.

El ascenso de Julio César

Había participado en el asedio a Mitilene (Lesbos), ciudad aliada de Mitrídates VI, evitando el avance de este en el Mediterráneo oriental. Se le envío a la corte de Nicomedes IV, rey de Bitinia, reino aliado de Roma situado en la zona norte de la actual Turquía, con el propósito de reforzar los lazos diplomáticos y militares con el imperio romano. La amistad entre ambos suscitó rumores y burlas que sirvieron para poner entredicho la orientación sexual de César.

Tras demostrar sus habilidades militares, César regresó a Roma y empezó a ganar seguidores entre quienes se oponían a la clase política dirigente. Vestía ropa elegante y moderna, lo cual le hizo ganarse reputación de mujeriego.

Busto de Julio César

Recién llegado a la capital comprobó como Sila, antes de su muerte, se había ocupado de forjar unos sólidos cimientos a favor de los optimates y de los valores tradicionales de República. Durante los años 77 a.C. y 76 a.C. denunció los abusos de los hombres del régimen Silano, lo cual le reportó las simpatías de gran parte de la sociedad romana e incrementó su reputación como orador. De manera paralela, la muerte de Sila había favorecido distintas revueltas civiles como las guerras sertorianas, que ya vimos en otra entrada de este blog sobre la batalla de Azaila, en las que se enfrentaron los seguidores de Pompeyo y Sertorio.

Julio César secuestrado

En el año 75 a.C., César marchó a la escuela del maestro Molón de Rodas. Durante el viaje, los piratas Cílicos secuestraron a César en la isla egea de Farmacusa. Lejos de amedrentarse, César les dijo con arrogancia que pagaría el rescate él mismo y que después los crucificaría. César pasó el cautiverio con un médico y un par de esclavos, actuando como si fuera el amo de los secuestradores. Tras pagar los 50 talentos, unos 1.350 kilos de plata, los piratas le pusieron en libertad. Seguidamente marchó a Mileto, antigua ciudad griega, reclutó hombres y fletó barcos con el fin de acabar con sus secuestradores, objetivo que consiguió. Los crucificó y recuperó la suma que se había pagado por su liberación.

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Los primeros éxitos electorales de Julio César

En el año 72 a.C. consiguió su primer éxito electoral, fue elegido tribuno militar, lo que supuso su integración en la oficialidad de las legiones y se convirtió en el referente político de las causas populares. Apoyó las propuestas populares que buscaban la restauración de la potestad de los tribunos de la plebe y el retorno de los exiliados de los conflictos civiles de tiempos del régimen de Sila.

En el año 69 a.C. fallecieron su tía Julia y su esposa Cornelia, César pronunció en el Foro de la ciudad de Roma los elogios fúnebres, los cuales no eran habituales para mujeres fallecidas. Este discurso le sirvió para reivindicar la figura de Mario, cuya imagen hizo desfilar en el cortejo fúnebre. Hizo una alabanza a los Julios, cuyo linaje remontó hasta los reyes romanos y a la diosa Venus. Sus palabras fueron muy bien recibidas por el pueblo romano.

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Tras ser elegido edil curul en el 65 a.C., mandó restaurar los trofeos que Mario había logrado con sus victorias sobre los germanos y que habían sido destruidos por Sila. César quería asegurarse de que se le asociase con el mito que había ido tejiéndose en torno al personaje de Mario.

En el 63 a.C., César fue elegido pretor, y tres años más tarde y a la muerte de Quinto Cecilio Metelo Pío, César presentó su candidatura para ocupar el cargo de pontifex maximus, un cargo de sumo prestigio y con un carácter más político que religioso. Su misión principal era la de vigilar la labor de otros grupos de sacerdotes. El cargo llevaba asociados varios privilegios, siendo el más sobresaliente de todos el de ocupar la Regia, la sede del colegio de pontífices, en el centro del foro romano. Residir en ese edificio situaba a César en el eje de la vida política de la urbe. Sin embargo, las dos campañas electorales que había debido sufragar le habían dejado fuertemente endeudado, pero eso lo veremos en la próxima entrada del blog.

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