Venus

Diosa romana, asimilada a Afrodita en siglo II a.C.

Venus, el nombre

Venus era la encarnación del amor, de la primavera, de la belleza y de todos los encantos de la naturaleza. Su nombre, esencialmente latino, viene de la raíz ven, que significaba amar, desear. Se cree que antes de ser llamada Venus, se adoró con los nombre de Murcia, Cloacina y Libertina. Entre los hoscos se llamó Herentatis, que era la diosa del deseo erótico, como Voluptas, Volumnus y Voleta.

 

La infiltración en Italia de los cultos griegos y fenicios de Afrodita se remontaba hasta la sombra de los tiempos. La Venus Ericina de Sicilia, cuyo culto era semejante al de la Venus Urania, fue adorada en Italia por los griegos y los etruscos.

Venus de Willendorf

Santuarios

Venus tuvo, al menos, tres santuarios en Roma: el de Murcia, el de Cloacina y el de Libertina. El templo de Cloacina, seguramente el más antiguo, se hallaba cerca del Comitium. Según la tradición, Rómulo y Tacio, antes de sella su pacto de alianza, levantaron en aquel lugar un templo a Venus, donde pudieran purificarse con ramas de mirto.

La fiesta romana de Venus se celebraba el primero de abril. A las formas primitivas de culto a la Venus latina se incorporaron con el tiempo formas extrañas, entre las que figuraban como más antiguas Venus Victrix y Venus Genitrix. Aquella tuvo un templo en el Capitolio, levantado sin duda durante la guerra  con los samnitas. César fundió en una sola divinidad la Venus Victrix y la Venus Genitrix.

Afrodita 

Afrodita fue la diosa de la triunfante belleza. Según Homero, fue la hija de Zeus de Dione; mientras que para Hesíodo, la diosa nació en el mar, cuando Cronos mutiló a su padre Urano. Los despojos de la virilidad de este último flotaron largo tiempo sobre las olas produciendo una especie de espuma de la cual nació una virgen: Afrodita Anadiomena.

Afrodita es la mas hermosa de todas las formas de la madre tierra, y como esta tiene un ave sagrada: la paloma, y un hijo: Eros.

El juicio de Paris

Uno de los episodios mas famosos en que Afrodita intervino fue el que se conoce por el nombre de  "el juicio de Paris". Las grandes diosas del olimpo, Hera y Atenea, celosas de Afrodita, quisieron disputarle la palma de la belleza en la boda de Tetis y Peleo. Cuando los inmortales estaban reunidos en la sala, Eride, furiosa por haber sido excluida de la fiesta, arrojó una manzana que llevaba la inscripción "A la mas hermosa". Como cada una de las tres diosas afirmaba que le correspondía, Zeus decidió que el asunto fuese resuelto por un mortal, y la elección recayó en Paris. Una tras otra, las diosas trataron de forzar su decisión. Hera le dijo: "si me concedes el premio, te daré el gobierno de toda Asia". Atenea prometió a Paris la victoria en cuantos combates tomara parte. Afrodita se limitó a soltar los broches de su túnica, desprenderse de su ceñidor y prometer al troyano que le entregaría a la más hermosa de las mortales, Helena, esposa de Menelao. Ante eso, Paris dio la manzana a Afrodita, con lo cual selló el destino de Troya.

Afrodita y la guerra

Durante la guerra entre aqueos y troyanos, Afrodita se puso de parte de los troyanos. Un día acudió al auxilio de su hijo protegiéndolo de los tiros de los troyanos con el pliegue de su velo. Pero reconociéndola Diomedes, que sabía que la diosa no se distinguía por valor, se lanzó contra ella produciéndola una herida en la mano. Afrodita fue a quejarse a Zeus, quien, sonriendo, le dijo: "no te han sido atribuidas a ti, hija mía, las cosas de la guerra. Ocúpate en los dulces trabajos del amor".

 

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