La Bicha de Balazote

La bicha de Balazote es una escultura ibera encontrada en el término municipal de Balazote, en la provincia de Albacete.

Balazote y la Vía Heraclea

Balazote está situado al sureste de España, en la provincia de Albacete, dentro de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Se encuentra a 32 Km. de la capital provincial.

Los orígenes de la población se remontan, como mínimo, a 2500 años atrás, en época íbero-romana. Muestra de ello son los restos arqueológicos hallados en el municipio, que tienen su máximo exponente en la Bicha de Balazote.

Asimismo, se han encontrado diversos mosaicos romanos, que datan de cuando Balazote estaba situado en la Vía Heraclea. En la extracción y conservación de estos mosaicos, participó activamente Francisco Gago.

La Vía Heraclea fue un importante camino histórico que discurría por la península ibérica, que data de al menos el siglo VI a.C.. Gran parte de su trazado es el antecesor directo de la Vía Augusta romana. Se utilizaba principalmente para realizar el comercio entre las colonias griegas del Levante español con los territorios de Turdetania (Bética).

La vía tenía su comienzo en los puertos helenos del este de Iberia: Akra Leuké (Alicante), Alonis (Villajoyosa) y, Hemeroscopio (Denia). Desde allí, partía hacia la actual provincia de Albacete, bajando posteriormente hacia Sierra Morena y entrando en territorio Oretano (ya considerado Turdetano). Tartessos, que coincide en casi su totalidad con lo que posteriormente sería denominado Bética, comenzaba al sur de las actuales ciudades de Ciudad Real y Albacete, por lo que a pocas jornadas desde Albacete ya se entraba en el territorio comercial perteneciente al directorio de servicios de las minas del Gudalquivir y Guadiana. La vía heraclea seguía por sierra Morena, bien entrando por la capital Oretana, Castulo (cerca del actual Linares) o bien desde el este, por la ciudad de Obulco (actual Porcuna). Tras ello, seguía hacia el sur llegando a Kart Iuba (Córdoba) y Spalis (Sevilla).

Tras la invasión morisca del año 711, toda la zona perteneció al Califato de Cordoba, así como las posteriores divisiones de taifas, o los imperios almohade y almorávide.

En el año 1213, el rey Alfonso VIII reconquista la importante plaza de Alcaraz, desde donde pudieron dominar toda la comarca. La villa fue cambiando de manos con el devenir de los siglos. Primeramente fue una aldea perteneciente a Alcaraz. En el año 1310, Fernando IV la dona a la Orden de Santiago. La localidad fue señorío de don Rodrigo Manrique, Conde de Paredes de Nava en el siglo XV.

La Bicha

Quién primero la estudió fue un grupo de arqueólogos franceses, los cuales la identificaron como una especie de cierva; de ahí que biche fuera su primera denominación, castellanizándose posteriormente a bicha. Ha sido datada en el siglo VI a.C. Se encuentra  en el Museo Arqueológico en Madrid desde 1910.

Existen pocos datos sobre su hallazgo. Se sabe que fue encontrada en el paraje de los Majuelos, a escasa distancia del núcleo urbano. Recientes excavaciones en la vega de Balazote descubrieron un túmulo ibérico que permite situar tan singular pieza en el contexto de una necrópolis tumular a la que probablemente perteneció. Cerca del lugar también se rescataron importantes mosaicos de una villa Romana.

Es una de las muestras escultóricas emblemáticas del Arte Íbero.

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Realizada sobre dos bloques de piedra caliza hacia la segunda mitad del siglo VI a.C. sus dimensiones son de 93 cm de longitud y 73 cm de altura máxima, es una de las frecuentes síntesis entre animal y hombre, en este caso de cuerpo completo, y representa un toro en reposo que demuestra un buen conocimiento de las características del animal, con las patas delanteras recogidas bajo el pecho y las traseras dobladas hacia el vientre. Algunos detalles formales resaltan las pezuñas o la prominencia del hueso de la cadera. La cola se curva sobre el muslo izquierdo y termina en un mechón puntiagudo de pelo.

Tiene una cabeza de hombre barbudo, vuelta al espectador y ligeramente alzada, con unos pequeños cuernos y orejas también de toro, con las particularidades de las esculturas griegas arcaicas: hierática, con barba y cabellera a base de surcos rectos y geometrizada, de raíces hititas.

No está totalmente tallada, el lado derecho de la pieza no lo está, por lo que parece ser un sillar de esquina y estar pensada para adherirla a algún lugar, de manera similar a los leones de Pozo Moro. Posiblemente fuera de carácter funerario y formase parte de la decoración de un templo. Puede cumplir una función de defensa o ser una representación de la fertilidad: los griegos usaban las estatuas de toros androcéfalos como representación de los ríos, como símbolo de la fecundidad del río fertilizando los campos, y se asociaba al toro, símbolo de fecundidad. En este sentido, la Bicha de Balazote sería un símbolo de la vida que se deseaba al difunto.

Como el resto de la escultura ibérica, es anterior a la llegada de los bárcidas en el 238 a.C. Representa a Aqueloo, basándose para ello en su relación con las monedas sicilianas que le representan.

Dentro del contexto arqueológico donde se encontró han aparecido otras figuras escultóricas zoomorfas como la Esfinge de Haches o las Esfinges gemelas de El Salobral.

Aqueloo

Aqueloo es el mayor de los tres hijos de Océano y Tetis. Como deidad de las aguas tenía el poder de metamorfosearse en serpiente, rayo y toro. Luchando con Heracles, por la posesión de Dejanira, perdió uno de sus cuernos, cuya devolución logró entregando a cambio el cuerno de Amaltea del que era poseedor.

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