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Augusto, Imperator

Uno de los títulos más importantes de Augusto fue el de Imperator. Imperator significaba "comandante victorioso", y bajo este prestigioso título se puso a transformar completamente la República romana en el Imperio Romano.

Desde el 22 a.C. hasta alrededor del 19 a.C., Augusto viajó por Europa y Asia, iniciando reformas y reestructuraciones. Su mayor logro durante este tiempo fue llegar a un acuerdo con los partos, que durante mucho tiempo habían sido los enemigos de Roma. Esto significó paz y estabilidad, pero también demostró ser un impulso inestimable para la reputación de Augusto, ya que pudo recuperar los estandartes de la legión que habían sido capturados en la batalla 30 años antes. Resolver el conflicto parto sin guerra fue el primero de una serie de acuerdo y arreglos establecidos por Augusto para proteger la paz en el imperio.

A su regreso, Augusto realizó una serie de movimientos que insinuaban sus planes para su sucesor. Les dio responsabilidades a sus hijastros, Tiberio y Druso, entregándoles poderes militares. También adoptó a sus jóvenes nietos, los hijos de Agripa, y los rebautizó como Cayo César y Lucio César. Mientras que estas decisiones podrían haber hecho que otros en el gobierno se preocuparan de que Augusto se estableciera como una familia imperial y diera autoridad a sus propios hijos, Augusto era demasiado poderoso para tener cualquier oposición en este punto. Augusto era increíblemente popular, lo que le permitía imponer su voluntad para hacer lo que quisiera, lo que hacia alimentar su propia confianza en su autoridad suprema.

Una nueva Roma

Una de las cosas por las que Augusto es mas conocido es por la extensa construcción que llevo a cabo en Roma. Con mucho más dinero fluyendo a la ciudad, se hicieron más inversiones que en otro período de la historia en Roma. El resultado fue una nueva Roma. Los edificios fueron renovados, surgieron nuevas construcciones impresionantes, y la imagen de Augusto apareció frecuentemente en obras de arte y estatuas. Los nuevos desarrollos en la ingeniería civil y un renovado interés en la arquitectura hicieron que muchos de los nuevos edificios fueran innovadores y atractivos. La fuerte inversión en edificio públicos hizo que los baños públicos, los templos y los lugares de congregación fomentaran los eventos sociales y el ocio.

Para las ciudadanos de Roma era mucho más importante que estas mejoras en las infraestructuras significaban un suministro de agua más fiable y limpio. La paz fuera de Roma también significó la llegada de una mayor variedad de alimentos más frescos y suministros regulares. Todo esto trajo estabilidad y tranquilidad a Roma como no se había visto antes.

Arte y cultura

La cultura también prosperó bajo Augusto, de nuevo debido en parte a la paz. Augusto animó a los escritores a rendir homenaje a Roma (y por tanto también a él). Abogó por un renacimiento de la literatura y las artes, y se consagró a sí mismo como un mecenas de los principales poetas. La artesanía también se promovió en todo el imperio, y hubo un aumento en la producción de artículos finos, como piedras preciosas, vidrio, platería cerámica fina y escultura.

Busto de César Augusto

También se restablecieron las creencias culturales y reavivó la tradición religiosa; se reconstruyeron templos que habían caído en desuso o habían sido dañados por los disturbios civiles y se alentó a la gente a enorgullecerse de las tradiciones y de los cultos que habían sido descuidados.

Las muertes de Lépido y Agripa

Augusto se convirtió en el pontifex maximus tras la muerte del antiguo miembro del Triunvirato, Lépido, a finales del siglo 13 o principios del 12 a.C. Poco después, en el 12 a.C., Agripa murió, lo que demostró ser una gran pérdida para Augusto, quien estuvo de luto un mes y ordenó que los restos de Agripa fueran enterrados en su propio mausoleo. 

Después de la muerte de Agripa, Augusto obligó a Tiberio a divorciarse de su esposa y casarse con su hija Julia. Esto acercó a Tiberio aún más a Augusto, ayudando a construir la dinastía que a Augusto le apasionaba crear. El matrimonio quizás fue calculado por Augusto para asegurar la familia de Augusto y la lealtad de Tiberio pero, sin embargo, ni Tiberio ni Julia estaban satisfechos con esa unión, y este terminó más tarde en una separación.

Expansión del Imperio

Mientras que la vida en Roma era mejor de lo que había sido durante mucho tiempo, en los límites del Imperio la situación era muy diferente. Augusto creía en el derecho divino de Roma a expandirse. El objetivo de la expansión era proteger a la propia Roma y asegurar que el Imperio estuviera a salvo de la amenaza de invasión desde otros territorios. Por primera vez, Roma tenía un ejercito permanente.

Augusto confió en sus hijastros, Tiberio y Druso, para hacer retroceder los límites del Imperio y expandirlo más al norte y al este. Entre ellos, movieron la frontera del Imperio romano hasta el río Danubio. También lo expandieron hacia Germania, aunque Druso murió en el intento. Tiberio continuó controlando el avance militar y fue recompensado por Augusto en el año 6 a.C. con la oportunidad de compartir el poder con su padrastro. Sin embargo, hubo una rivalidad entre Tiberio y los dos hijos adoptivos de Augusto (sus nietos, Cayo César y Lucio César), que ya eran mayores de edad. Tiberio dejó Roma y se retiró, pero fue llamado de vuelta en el año 4 d.C. tras la muerte de ambos Cayo César y Lucio César. En ese momento, Augusto adoptó a Tiberio como su hijo y le concedió poderes que, esencialmente, lo hicieron igual que el propio Augusto.

Con su sucesión asegurada, la expansión del Imperio romano continuó con más conquistas en Germania y en Bohemia. Al mismo tiempo habían surgido rebeliones que tuvieron que se sofocadas antes de que la expansión pudiera continuar. Una fuerza militar bien entrenada y leal, guiada por generales experimentados, logró sofocar estas revueltas, pero el daño a los planes generales de expansión ya estaba hecho, y el ataque a Bohemia resultó ser un desastre. Tres legiones de soldados fueron destruidas cuando las tribus germánicas se levantaron contra Publio Quintilo Varo, el gobernador romano. Las tropas romanas se vieron obligadas a retirarse y en su lugar se trasladaron al Rin para defender la frontera exterior.

Incluso con esta derrota, se puede decir que el Imperio romano se expandió rápidamente y con éxito durante el reinado de Augusto, tanto que llegó a ser visto como una edad de oro de la expansión. La paz que reinaba dentro de Roma había permitido que el nivel de vida se disparara y que las artes y la cultura florecieran. Este período llegó a ser visto como el comienzo de un tiempo de paz y prosperidad conocido como la Pax Romana, que duró aproximadamente 200 años.

Expansión del Imperio Romano